Diputados antorchistas, gestores sociales

Adrián Salazar

Estamos a unos días de las elecciones federales 2015, en el que se elegirá a funcionarios de varios niveles de gobierno que serán los representantes del pueblo en los próximos años. Entre ellos, los diputados federales, de quienes en este caso nos interesa hablar.

Si bien es cierto que una de sus principales tareas es hacer y establecer leyes, también es irrefutable que pueden trabajar más; es decir, atender directamente las carencias del pueblo pobre y trabajador.

En nuestro país hay leyes suficientes, que, entre otras cosas, están encaminadas a dotar de una vida digna al pueblo mexicano. Los mexicanos tenemos derecho a la salud, a la educación, a la vivienda digna, incluso a la recreación y esparcimiento; sin embargo, lo que hace falta, es que las clases hegemónicas hagan valer esos derechos dejando de violar y retorcer la ley para su beneficio personal.

Entonces, ¿no es también productivo y benéfico, para una sociedad donde más del 50 por ciento está sumida en la miseria, que un diputado regrese a su distrito a trabajar en atender las carencias de las miles de familias que lo respaldaron con su voto, para que estas tengan una mejor forma de vida?

La respuesta es clara. Y para muestra, un botón, el caso de Lisandro Campos Córdova, diputado federal por el XVI distrito de Puebla con cabecera en Ajalpan. Este legislador, postulado por el Revolucionario Institucional y destacado integrante de la Dirección Nacional del Movimiento Antorchista, fue galardonado en el 2014 con el reconocimiento nacional “Mejor Diputado”, mismo que año con año entrega el Instituto Mexicano de Evaluación (IMDE), por su significativa gestión de recursos para abatir la marginación en los 23 municipios que conforman el distrito que tan dignamente representa en la Cámara de Diputados.

Este galardón respalda el trabajo de Lisandro Campos, y demuestra que los legisladores también pueden gestionar, porque la realidad así lo exige, cantidades millonarias que se materialicen en obras de alto impacto como introducción de agua potable y alcantarillado, ampliación de la infraestructura deportiva, impulso a la cultura y pavimentación de calles y caminos rurales entre otras.

Sin embargo, el reconocimiento al loable trabajo de este funcionario, que es un luchador social que ha dedicado su vida a buscar cómo resolver las carencias del pueblo humilde, porque las conoce, va más allá del territorio nacional, llegó incluso a otras naciones. A principios de 2015, el Instituto Mexicano de Evaluación nuevamente reconoció a Lisandro Campos como mejor diputado, en un evento de carácter internacional que se llevó a cabo en Washington, Estados Unidos.

Trabajando conjuntamente, Lisandro Campos y Soraya Córdova, quien también es diputada federal en la LXII legislatura y miembro del antorchismo, lograron para el estado de Puebla la histórica cantidad de mil 200 millones de pesos que se aplicaron en beneficio de los poblanos. La gestión no fue fácil ni sencilla, pero se logró.

Es decir, ambos diputados priistas y antorchistas destacados, impulsados por su convicción de que hacer política en favor de las clases depauperadas es posible, cumplen la ley y la hacen valer, al acercar a miles de familias poblanas a una mejor forma de vida, donde puedan acceder a una escuela digna, a una instalación médica con personal calificado y equipo necesario, carreteras, agua potable, electrificación, drenaje, espacios de espaciamiento como casas de cultura y unidades deportivas donde puedan desarrollar sus habilidades y practicar las artes para alimentar su espíritu.

Cada peso que el Gobierno Federal etiquetó, como resultado del trabajo de los diputados antorchistas, fue materializado correctamente, fue una inversión para continuar abatiendo la pobreza que lacera a las familias de los diferentes municipios del estado.
Sin embrago, pese a los notables resultados de nuestros compañeros antorchistas, hay quienes se rehúsan a ver la realidad. Los califican de “ineficaces y chambones” cuando en los hechos, han mostrado, con resultados palpables, sobrada eficacia en los cargos que ocupan. Son como se dice coloquialmente, muy “chambeadores”.

Ítem más. De los diputados que integran la sexagésima segunda legislatura, ¿cuántos de ellos se dan a la tarea de recorrer sus municipios, sus juntas auxiliares, inspectorías, rancherías, barrios, colonias, para saber lo que la gente necesita verdaderamente?

Para el antorchismo, los cargos públicos no son otra cosa sino una herramienta que sirve para trabajar de la mano con las clases socialmente vulnerables, con los pobres, con aquellas personas que sólo son recordadas y visitadas en época de elección. Los antorchistas conocen las carencias porque también las viven, las padecen y entienden perfectamente que el problema de la pobreza no se resuelve detrás de un escritorio y pasando tres años solamente sentados en una curul. Ésa es la diferencia entre un diputado “chambón” y uno chambeador.

A estas alturas, el pueblo de México, la clase trabajadora, no está necesitada de más leyes, sino de una respuesta inmediata a los problemas que se ve obligado a enfrentar en el día a día; falta de empleo, trabajos bien remunerados, infraestructura educativa adecuada, atención médica, espacios deportivos y de recreación sana; el pueblo está ávido de una mejor calidad de vida, y los diputados antorchistas, a través de una reorientación del gasto público hacia los sectores que lo necesitan, están trabajando en ello.

Queda claro que si los diputados antorchistas no están gastando su tiempo sentados en su curul, imaginando que nuevas leyes aplicar sobre los mexicanos, es porque su tiempo lo invierten en atender de forma personal a los ciudadanos que representan, para conocer y saber de viva voz cuáles son las verdaderas necesidades y demandas del pueblo pobre de México.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entrada siguiente

Joven sube moño negro a su cuenta de Facebook, horas después se suicida

jue Abr 16 , 2015
Un joven identificado como Carlos Leroy subió a su cuenta de Facebook un moño negro anunciando a sus amigos que se quitaría la vida. Horas después, su cuerpo fue localizado en un negocio de serigrafía de Ciudad Juárez, Chihuahua. Share Share Tweet Email

Redes Sociales