Un devastador terremoto de magnitud 7.8 sacudió la región sur de Filipinas la mañana de este lunes, provocando el colapso de múltiples edificaciones, deslizamientos de tierra y activando alertas de tsunami en el Océano Pacífico. Hasta el momento, las autoridades locales reportan de manera preliminar un saldo de al menos 19 personas fallecidas, decenas de desaparecidos y más de 100 heridos.
El movimiento telúrico se registró con un epicentro en el mar, a una profundidad aproximada de 35 kilómetros frente a la costa de la provincia de Sarangani, en la isla de Mindanao. La intensidad de las sacudidas provocó el desplome total y parcial de viviendas, centros comerciales, hospitales y escuelas, dejando a miles de familias damnificadas.
La gravedad de la situación obligó al gobierno filipino a ordenar la suspensión inmediata de las clases en todos los niveles académicos dentro de las regiones afectadas para evaluar los daños estructurales y resguardar a los estudiantes.
Asimismo, se reportaron interrupciones masivas en los servicios de electricidad y telecomunicaciones, limitando el acceso de los cuerpos de rescate a las comunidades más aisladas.
A la destrucción en tierra se sumó el pánico costero por el registro de olas de tsunami de aproximadamente un metro de altura en las costas de Sarangani y regiones vecinas.
Las autoridades emitieron órdenes de evacuación urgente hacia zonas altas, alerta que se extendió de forma preventiva a países cercanos como Indonesia, Palaos, Japón y Taiwán, antes de ser levantada horas más tarde.
Equipos de emergencia, apoyados por fuerzas de seguridad, continúan laborando a contrarreloj en las labores de búsqueda, rescate y remoción de escombros en los puntos con mayores derrumbes, temiendo que la cifra de víctimas fatales continúe en aumento con el paso de las horas.
Foto: Noticias El Salvador




