Excélsior
GUADALAJARA, 3 de diciembre.- Dice Elena Poniatowska, recientemente galardonada con el Cervantes, el máximo premio literario del idioma español, que aún no sabe con certeza qué dirá en su discurso de recepción el próximo 23 de abril en la Universidad de Alcalá de Henares, lo cierto es que es un asunto que le inquieta, pues quiere estar a la altura de otros escritores mexicanos que han ganado el mismo premio.
Durante una conferencia de prensa en el marco de la 27 Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), la autora del libro de crónicas “Fuerte es el silencio”, asegura que ya leyó algunos de los discursos que autores mexicanos han pronunciado ante los reyes de España y todos le parecen magníficos.
He leído los artículos, en realidad se refiere a los textos de recepción de Carlos Fuentes (quien recibió el Cervantes en 1987), que fue muchísimo muy largo; el de Sergio Pitol (lo recibió en 2005), que me conmovió muchísimo y me pareció magnífico; y el de José Emilio Pacheco (le fue anunciado en 2009), ni se diga, es el más corto de los que he leído, y por supuesto que estoy preocupadísima. Todos mencionan muchísimo al Quijote, hablan mucho de su visión de la gran obra cervantina, incluso Pitol tiene citas enteras del Quijote y fuentes elaboró un discurso muy intelectual, buenísimo (se refiere a cuando el autor de la novela Aura discurrió acerca de La poética de La Mancha)”, indicó la escritora.
Lo que sí sabe la periodista y autora de “La noche de Tlatelolco” es que, como mujer, seguro hablará de las mujeres de América Latina.
Me gustaría hacer eso, creo que sería lo conveniente; hablaría de las más cercanas: las campesinas, las chamanas, las mujeres de Oaxaca, las que te reparten los hongos alucinógenos”, dijo Poniatowska.
Pero también sería muy importante, asegura Elena con notable énfasis, “decir lo que significa México dentro del concierto de las naciones. Decir por qué nuestro país es tan importante, pues finalmente yo pude ser francesa (hay que recordar que posee la doble nacionalidad), pero lo que quiero ser es mexicana ¡a güevo!, mexicana de tiempo completo; entonces esa es la fuerza que esta nación ejerce sobre mí”.
“Pero bueno, dice volviendo a su pausado tono de voz, “(de aquí al 23 de abril) pueden suceder muchas cosas, faltan algunos meses”, dijo.
Ante la pregunta de qué significa la obra cervantina en su propia obra como escritora, Poniatowska prefiere reiterar, como lo dijo el pasado 19 de noviembre cuando el Ministerio de Cultura de España anunció que ella era la ganadora del Cervantes 2013, que estaba muy asustada por la responsabilidad que ello implica.
“Estoy muy destemplada, sorprendida, un poco asustada, porque es algo inesperado, que además sucede como un relámpago, con una enorme rapidez, porque apenas se anuncia y tu vida cambia por completo. Porque en la casa hay periodistas, se asusta mucho el perro, se esconden los dos gatos (Monsi y Váis)”.
Y todo eso te cambia la vida, y es muy grave y es muy importante, e implica una enorme responsabilidad porque de América Latina sólo lo ganó Dulce María Loynaz (en 1992), que era cubana. Pero el hecho de haber ganado el Cervantes me parece una responsabilidad muy grande, me tiene atemorizada, repito, y me cambia en el sentido de que yo soy periodista, yo estaría hoy en el lugar de ustedes, del otro lado, y ahora estoy del otro lado de la barrera, y es algo nuevo que no sé muy bien cómo torear, cómo hacerle frente”, apuntó la autora.


