En un despliegue de color, música y firme exigencia social, cientos de personas se unieron en la capital poblana para celebrar la 25ª edición de la Marcha del Orgullo LGBT+.
El evento no solo fue un espacio de celebración, sino también un recordatorio de las asignaturas pendientes en materia de derechos e inclusión en el estado.
La movilización comenzó en el Parque Juárez, desde donde los contingentes partieron con rumbo al Zócalo de la ciudad. A lo largo del bulevar 5 de Mayo, las calles se inundaron de:
Banderas multicolores de las distintas identidades de la diversidad.
Vestuarios creativos, pancartas y música que contagiaron de energía a los asistentes.
El momento más emotivo de la jornada se vivió al frente de la movilización. Los manifestantes encabezaron el recorrido portando una manta en homenaje a Hannah, reconocida activista por los derechos de la diversidad sexual cuyo fallecimiento dejó una profunda huella en la comunidad. Con este gesto, los asistentes recordaron que su legado, su fuerza y su lucha siguen presentes en cada paso que da el movimiento en Puebla.
”La lucha no termina; el legado de quienes abrieron camino nos obliga a seguir marchando por los que vienen.”
A pesar del ambiente festivo, los colectivos y activistas enfatizaron que aún queda un largo camino por recorrer.
Se hizo un llamado enérgico a las autoridades y a la sociedad civil, señalando que todavía faltan políticas públicas y reformas legales clave para proteger integralmente al sector, entre ellas:
Garantizar la seguridad y frenar los crímenes de odio.
Asegurar el acceso real a la salud integral y libre de discriminación.
Fomentar la inclusión laboral y educativa para la comunidad trans y no binaria.
La 25ª Marcha del Orgullo en Puebla demostró, una vez más, que la diversidad es una fuerza viva que no dará un solo paso atrás en la conquista de la igualdad y el respeto digno.
Foto: Rich Cas




