En un ambiente de transición y cierre de ciclos, este domingo se llevó a cabo el VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena, encabezado por la dirigencia saliente y el Consejo Nacional.
El evento tuvo como objetivo principal la renovación de la presidencia nacional y la secretaría de Finanzas del partido.
El congreso contó con la presencia de figuras clave del movimiento, incluyendo a gobernadores, legisladores y miembros del Comité Ejecutivo como Andy López Beltrán, Carolina Rangel y Citlalli Hernández.
Durante su intervención, Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional, lanzó un mensaje contundente frente a las recientes acusaciones emitidas desde Estados Unidos contra funcionarios como Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y Juan de Dios Gámez Mendívil.
”La dignidad de las y los militantes de Morena no está a prueba de ningún señalamiento público, interno o externo”, sentenció Durazo, añadiendo que cualquier proyecto de transformación profunda enfrenta tensiones naturales por la disputa del poder político y los actuales “tiempos geopolíticos altamente complejos”.
Por su parte, Luisa María Alcalde aprovechó su último discurso como dirigente nacional para fijar una postura firme respecto a la política exterior, rechazando cualquier intento de injerencia extranjera. “Con mucha claridad se ha exigido respeto a nuestra soberanía”, afirmó, señalando que la oposición desearía ver un país sometido.
Alcalde cerró su gestión con un emotivo mensaje de agradecimiento:
”Fue un honor servir a este proyecto y fue un orgullo. ¡Que viva el presidente Andrés Manuel López Obrador! ¡Que viva la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo!”.
El proceso de renovación interna marca el inicio de una nueva etapa para el partido, que busca consolidar su estructura de cara a los retos legislativos y políticos del segundo piso de la transformación.
Foto: El Heraldo




